Sucedió el viernes pasado en el Hospital de Niños de Changzhou, al este de China. Treinta profesionales de la salud se turnaron durante cinco horas para realizarle maniobras de resucitación cardiopulmonar a un niño con parada cardiorrespiratoria.
El caso ilustra un principio que enseñamos en cada curso: la RCP de alta calidad, sostenida y coordinada en equipo, mantiene la perfusión de los órganos vitales y preserva la posibilidad de recuperación.
La rapidez de la respuesta inicial, la calidad de las compresiones y la rotación ordenada del personal fueron determinantes para el desenlace favorable.


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